Una empresa sin clientes está destinada a desaparecer.

Veo con frecuencia lanzarse al mercado emprendedores, sin tener claros tres conceptos básicos de un negocio: uno de ellos es no saber negociar, otro no saber vender y otro no conocer la atención al cliente.

Cuando su tesorería disminuye después de un tiempo sin ingresos, recurren a mí solicitándome ayuda. Como suelo decir, más vale tarde que nunca; pero me invade un sentimiento de tristeza por quizás no haber sido capaz de llegar antes a él, antes de encontrarse en una situación tan delicada económicamente.

En mi intención de ayudaros en una situación donde tantas empresas, pymes, emprendedores estáis afrontando un panorama asolador, os dejo algunas técnicas para tener una excelente atención al cliente y no dejar que esa persona que entra en tu establecimiento se vaya sin hacer compra.

Clave 1: El cliente siempre debe estar en el centro de nuestro compromiso y acción. La atención al cliente es vital para que un negocio se mantenga, es por ello que se le debe atender de manera ágil, amable y correcta.

Clave 2:  Elabora un reglamento o instrucciones donde se definen los procedimientos a seguir. La atención al cliente engloba todos los procesos y departamentos que interactúan con el cliente, erróneamente a lo que se puede pensar que sólo depende del departamento de ventas. A modo de ejemplo, algunas funciones del servicio al cliente son: atender las llamadas, informar y fidelizar, realizar el seguimiento y control, detectar sus necesidades, asegurar la venta de productos y servicios…

Clave 3: Conoce la satisfacción de tus clientes. Las empresas ponen a disposición de los clientes una serie de medios como son: Buzón de sugerencias, línea telefónica gratuita, una dirección de correo electrónico, número de fax, escrito presentado directamente en el establecimiento, encuestas online o bien por escrito, para conocer su grado de satisfacción y obtener información valiosa por parte de los clientes para mejorar el producto y poder satisfacer sus necesidades.

“Las personas somos un conjunto de emociones”

Hoy no vale con ponerse “a disposición del cliente”, hay que ilusionarle, hay que hacerle ver que con nuestro producto o servicio resuelve un problema, hay que transmitirle esas emociones positivas, pues las emociones se suman y producirán en la persona un estado de satisfacción.

La venta y el servicio al cliente es un proceso en continua evolución, cambia muy rápido, hoy no podemos dar un servicio al cliente como se hacía hace tres años, y mucho menos en el momento actual de la pandemia que estamos viviendo. Las personas están ávidas de recibir buenas noticias, de tener emociones positivas, de olvidarse de las situaciones tan dramáticas en que vivimos. Por esto ofrezcámosle satisfacciones, experiencias agradables, situemos al cliente en sus sueños y deseos.

No se ilusiona igual a un cliente en un momento que en otro, en momentos de alegría, bonanza económica, es más fácil tener contento al cliente y ahora tiene un grado de negatividad, incertidumbre, desgracias familiares, problemas que hay que atajarlos a la hora de dar un servicio al cliente de forma más emocional, sentimental para empatizar con él.

Mi consejo es que nos entrenemos en habilidades necesarias y muchas veces carentes, para acostumbrarnos a servir con profesionalidad al cliente, con una escucha activa, que no es fácil el aplicarla, y una empatía que le pueda dar seguridad, confianza y bienestar.

Debemos acostumbrarnos, NO como se decía antes “atender como a nosotros nos gustaría que nos atendieran”, SINO a “atender a los demás ilusionándolos a superar sus expectativas”.

¿Te ha gustado este artículo? Hazme un comentario. Esto me ayuda y anima a seguir escribiendo. Muchas gracias.